Y menos aún podía soportar la falsedad de Aitana. Valentina tomó un sorbo de café y observó con una sonrisa a su llorosa hermana Aitana.
—¡Yo no te he hecho nada!
Valentina no ocultaba su antipatía hacia ella. Aitana se sintió como si la hubieran pinchado; sabía que mostrarse agresiva frente a Valentina no le traería ningún beneficio.
Pero aún así, trató de parecer más agraviada para ganarse la compasión de Antonio. Entonces, empezó a exagerar con pena.
—Pensé que el vestido era para que todas l