Valentina observó a su alrededor y a través del vidrio del estudio vio a un hombre alto que le resultaba muy familiar.
Justo cuando estaba a punto de investigarlo, Noah se acercó a ella y le bloqueó la vista. Dijo:
—Valen, rápido, te presentaré al Don Mendoza.
Noah intentó tomar la mano de Valentina, pero ella lo evitó con desprecio. Un destello de disgusto apareció en sus ojos. Sin embargo, al pensar en lo que él quería obtener de ella, no tuvo más remedio que soportarlo.
—Valentina, hoy es un