Al siguiente segundo, Lucas tomó la mano de Ana, arrastrándola de regreso con fuerza.
Ana estaba a punto de abrir la puerta del coche para salir, pero con el tirón de Lucas, cayó sentada en el asiento del copiloto.
Lucas se deshizo de su corbata y ató las manos de Ana con ella.
Ana se asustó. No esperaba que Lucas actuara de forma tan irracional. Luchó desesperadamente, pateando y golpeando al hombre frente a ella.
—¿Qué pretendes hacer, suéltame!
—¿Soltarte? Nunca te dejaré ir en toda mi vida,