Al escuchar a Javier, Teresa y José también volvieron sus ojos hacia él.
Ana sacudió la cabeza y le dio una caricia en la cabeza a Javier.
—No es nada, solo tuve una mala noche. Deja de preocuparte tanto y asustarte a cada rato.
—¿De verdad?
Javier abrió los ojos de par en par, estudiando la cara de Ana en busca de alguna pista.
Al sentirse observada de esa manera, Ana comenzó a ponerse nerviosa. Los ojos de este chiquillo eran muy parecidos a los de Lucas, poseían una penetración que parecía at