La expresión de Lucas era sumamente seria, su tono también genuino. Silvia se sintió abrumada al ser objeto de tal mirada, casi como si en los ojos de este hombre, sólo existiera ella.
Si fuera posible, realmente desearía que Lucas la mirara de esa manera por el resto de sus vidas.
Sin embargo, Silvia rápidamente recobró la compostura. Este era un momento crucial; no podía permitirse demostrar cualquier atisbo de afecto por Lucas, no quería generar rechazo en él.
—No tengo ninguna exigencia en