—Paula está ahí vigilando, no pasará nada —Ana murmuró con desánimo, pero Lucas estaba absorto en sus pensamientos y no la escuchó. Salió apresuradamente, como si estuviera corriendo contra el tiempo.
Ana miró cómo su figura se desvanecía ante sus ojos y lanzó un puñetazo lleno de furia contra la cama.
Sentía una impotencia devastadora.
Pasó un momento y se oyó un golpe en la puerta desde afuera.
"¿Será que Lucas ha regresado?"
Una chispa de alegría se encendió en el corazón de Ana.
—Adelante