Al ver lo mucho que a Ana le gustaba la comida hecha por Silvia, Lucas pensó naturalmente en ello.
Ana recordó lo mencionado anteriormente, que quería que Silvia la protegiera por un tiempo.
Pero después de lo ocurrido ese día, sentía de manera inexplicable que Silvia era algo difícil de abordar.
Al menos, no parecía muy dispuesta a ser su guardaespaldas.
—Tal vez, deberíamos olvidarlo—Ana dudó un momento y luego habló.
—¿Qué pasó? —Lucas la miró sorprendido. ¿No habían acordado esto antes?
—Sie