—¿Ya despertaste? No te muevas. Lucas ya estaba despierto, pero no quería despertar a Ana, así que se quedó sentado a un lado. Al oír un ruido, rápidamente la ayudó.
—¿Olvidaste que tienes una herida en el hombro? Aún no ha sanado, así que no te muevas de forma imprudente.
Ana recordó lo sucedido, ya que estaba medio dormida.
—Estoy bien.
Lucas miró el vendaje en el hombro de Ana, y al ver que no había signos de sangrado, se sintió aliviado.
Viendo la preocupación en su rostro, Ana encontró la s