La mirada de Ana se apagó, lo que significaba que Jose era sin duda su hijo, una certeza respaldada por una prueba de paternidad.
Jose, desde un lado, escuchó vagamente algunas palabras, algo sobre tipificación sanguínea, algo sobre coincidencia de ADN. Sin alterarse, se acercó para escuchar un poco más, pero Ana pareció darse cuenta de algo.
—Voy a salir a atender una llamada —dijo.
Aunque una prueba de paternidad no era un gran asunto, si Jose se enterara, podría empezar a pensar demasiado, se