Ana observaba a Javier tan comprensivo, llevando a Jose a jugar sin necesidad de ser recordado, un suspiro de alivio se escapó de su corazón.
Ana había estado un poco preocupada inicialmente, pensando que tener un niño extra en casa, distrayendo la atención de los adultos, podría molestar a Javier. Pero mirando ahora, se dio cuenta de que había estado preocupándose innecesariamente.
—Javier, cuida bien a Jose y juega con él. Cuando la cena esté lista, iré a llamarlos —le aseguró Ana con una sonr