Parecía que Lucas no se percató de los fragmentos de porcelana esparcidos a su alrededor mientras luchaba por levantarse del suelo.
Ana gritó alarmada:
—¡Lucas, no te muevas! ¡Te podrías lastimar!
Cuando Lucas levantó la vista y vio a Ana acercándose, finalmente relajó su ceño fruncido.
—Ana, ¿ya despertaste? ¿Estás bien?
Cuando Lucas despertó y notó la ausencia de Ana, su primer pensamiento fue buscarla de inmediato. En su prisa por levantarse, descuidó su estado físico y tropezó, rompiendo un