Al darse cuenta de que Lucas intentaba besarla, Ana quiso retroceder, pero la mano del hombre retuvo la suya, sin dejarle espacio para escapar. Ana miraba la hermosa cara de Lucas acercándose cada vez más, renunció a resistirse y cerró los ojos con una ansiedad palpable.
Al ver su rara sumisión, Lucas se alegró enormemente. Justo cuando estaba a punto de besarla, David entró apresuradamente en la habitación. Al oír el sonido, Ana abrió los ojos de repente y empujó a Lucas.
David miró con vergüen