Lucas abandonó la empresa, caminó rápidamente hacia el estacionamiento subterráneo, encontró su auto y se lanzó hacia su destino. En el camino, pisó a fondo el acelerador, sin importarle si infringía alguna regla de tráfico, empujando su vehículo a la velocidad máxima. En poco tiempo, llegó a su destino.
Lucas salió del auto y al ver a Sebastián, que también había llegado allí, le asintió sin pronunciar palabra. Habían conocido tanto durante tantos años que, en situaciones así, no necesitaban ha