La lancha rápida de Lucas se desplazaba a gran velocidad. El hombre observaba el mar que se extendía frente a él, su expresión tensa. Sostenía con fuerza el arma en sus manos, los hombres a su espalda, todos pertenecientes a la familia Hernández y meticulosamente entrenados durante años, eran capaces de enfrentarse a diez hombres ellos solos. No le preocupaba la posibilidad de no poder rescatar a Ana con éxito. Lo que temía... temía que algo le pudiera suceder antes de que él llegara.
—Ana, debe