Los ojos de Lucas se entrecerraron.
—¿Para qué mantenemos a todo este departamento de seguridad de la red con tanto dinero de la compañía si no pueden manejar este tipo de problema? ¿De qué sirven entonces?
Lucas reprimió el impulso de estrellar su laptop contra la cabeza de su interlocutor.
El jefe de departamento sudaba frío, incapaz de replicar. Sólo podía sonreír de manera incómoda, temiendo que cualquier cosa pudiera enfurecer más a Lucas y resultar en el despido de todos.
—Señor Hernánd