Ana se quedó de pie al lado, observando cómo el médico trataba la herida.
El doctor revisó y encontró que aunque la herida era desordenada y sangrienta, pareciendo bastante aterradora, por fortuna no era muy profunda. Solo requería un buen vendaje y unos días de reposo, sin necesidad de un tratamiento más complicado.
Una vez limpia la sangre de alrededor, el médico desinfectó la herida con alcohol. Justo cuando iba a vendar a Lucas, miró al hombre y notó que su mirada estaba de nuevo en la muj