Hugo captó el significado subyacente tras sus palabras, sumergiéndose en una mezcla de júbilo y tristeza. Se regocijaba porque Lucas, finalmente, podía recibir el amor materno que tanto le había sido negado durante tantos años. Sin embargo, su pesar radicaba en la incertidumbre de cuándo ella podría liberarse del rencor que anidaba en su corazón...
En una habitación sumida en la penumbra, Ana reposaba en la cama con los ojos cerrados, aferrando con firmeza la manta entre sus manos. Varias noches