Lucío no era solo alguien que le gustara indagar en los corazones de las personas, sino alguien dotado de una empatía innata, capaz de percibir las sutilezas emocionales de aquellos que lo rodeaban. Pero en este preciso instante, se vio impulsado a adentrarse en el corazón de Ana, como si una fuerza irresistible lo guiara.
El temor se apoderaba de Lucío ante la posibilidad de que Ana descubriera la reciente renuncia de Lucas a la comida y la bebida. Temía que tal conocimiento ablandara su corazó