Las palabras de Lucas fueron interrumpidas abruptamente por una feroz bofetada de Isabel.
—¿Qué estás balbuceando? ¡Despierta, por Dios!
Lucas tardó un momento en reaccionar, pero el dolor en su rostro fue suficiente para aclarar su mente.
Se llevó una mano a la mejilla, miró a Isabel y su expresión reveló sorpresa.
—¿Madre...?
—Sí, soy yo.
Al ver la sorpresa en el rostro de Lucas, Isabel sintió un nudo en el estómago.
— Vine a ver cómo estabas, no esperaba que me dieras un susto de muerte. ¿T