La mujer que se destacaba no era otra que Luna. Durante estos días, había estado esforzándose por mostrarle a Lucas sus puntos más brillantes y atractivos. Lamentablemente, su actitud siempre se mantuvo indiferente, ni fría ni cálida.
A pesar de que Lucas ya era mucho más amable con ella que con otras mujeres, todavía no alcanzaban la cercanía íntima que se espera entre dos amantes. Luna, frustrada y molesta, decidió invitar a algunas de sus amigas más cercanas a cenar, considerándolo un buen d