—Ana, ¿a qué te refieres? Yo... ¿Qué podría pasarme que temes saber?
Luna, nerviosa, comenzó a tartamudear sin poder evitarlo.
Se podría decir que las palabras de Ana golpearon justo donde más le temía.
Lástima que Ana no tenía intención de discutir eso con ella, simplemente la miró fríamente y dijo: —Sabes bien a qué me refiero.
Dicho esto, Ana extendió la mano para apartarla, sin prestar más atención a los enredos de Luna.
El rostro de Luna palideció y sus labios temblaron. De repente, agarr