Al amanecer del día siguiente, Ana y Teresa se dirigieron al hospital para someterse a diversos exámenes conforme a las regulaciones, incluyendo análisis de sangre.
Para Teresa, era la primera vez que acompañaba a Ana, por lo que estaba especialmente cautelosa, vigilando constantemente a las personas que iban y venían, temerosa de que Ana sufriera algún golpe.
Esta actitud, como si enfrentaran un gran peligro, conmovía y a la vez frustraba a Ana. Por un lado, sentía que su madre se preocupaba y