Varias horas después, el avión aterrizó en el aeropuerto y Ana, cargando su equipaje, se marchó. Gracias a viajar en primera clase, descansó bastante bien, quizá porque las mujeres embarazadas suelen tener más sueño. Así que pasó el vuelo durmiendo y, al despertar, se sentía completamente revitalizada, llena de energía y con la mente despejada.
Tomando su equipaje, Ana tomó un taxi para regresar a casa. Lucas, en cambio, la observaba de lejos, y después llamó a alguien para que viniera a buscarl