—Algún día volveré si tengo la oportunidad, y tú también podrías visitarme.
Ana bromeaba con Adelina, sonriendo. Aunque no había estado mucho tiempo aquí, disfrutaba verdaderamente la sensación de estar con ella. Era relajante; no había preocupaciones ni necesidad de pensar en nada.
Lamentablemente, siendo una adulta, Ana tenía muchas responsabilidades que enfrentar, por lo que no podía seguir jugando indefinidamente.
—¿Quieres que te acompañe de regreso y hable con tu tía? —Adelina miró preocup