—¿Estás bien? —Sebastián se apresuró a revisar la herida en la mano de Adelina, pero antes de que pudiera tocarla, ella retrocedió dos pasos rápidamente.
Aunque en el corazón de Adelina, Sebastián era un caballero honrado, que no hablaría a sus espaldas sobre los secretos de otros, el embarazo de Ana era un asunto de gran importancia. No quería complicaciones adicionales, así que dijo "Me voy primero" y se apresuró a regresar a su habitación.
Sebastián observó la fugaz espalda de Adelina alejá