Karla se dio cuenta de algo, con un leve dolor arrugando su ceja, mientras que Lucas ya tenía preparada una excusa.
—Lo siento, aún estoy un poco inexperto, ¿te he lastimado?
La voz del hombre, profunda y magnética, resonaba en los oídos de Karla, haciendo que sus mejillas se sonrojaran inconscientemente.
—No... no —dijo Karla, tímida, sintiendo que su corazón casi saltaba fuera de su pecho. Realmente le gustaba mucho este hombre. En este momento, en esta escena, se sentía como si estuviera soña