Lucas se sentía incómodo bajo la intensa mirada de Sebastián y desvió la vista.
—No es nada, solo un pequeño malestar, no te preocupes.
—Soy médico, ¿acaso no sé distinguir entre una enfermedad grave y una leve? Si sigues así, tu cuerpo se va a desplomar.
Sebastián no podía evitar preocuparse. Pensaba si Lucas, debido a desamores, había caído en algún tipo de adicción. Eso no era un juego.
—Conozco mi cuerpo, tranquilo, no pasará nada.
Pero sin importar cuánto insistiera Sebastián, Lucas se nega