Sin embargo, por precaución, Ana encontró una excusa para visitar el hospital de la comunidad. El médico la examinó, pero no dijo mucho.
—Podría ser gripe o un resfriado común. Te recetaré algunas medicinas; si te sientes mal, tómalas y debería ser suficiente.
—¿No es necesario hacerme algún examen? —preguntó Ana, algo inquieta.
—Estas enfermedades no son tan graves. Eres joven; podrías recuperarte solo con tu sistema inmunológico —dijo el médico. Tras terminar, llamó al siguiente paciente. Ana