Era la primera vez que Javier mostraba tal preocupación por él. Aunque siempre mantenía la cortesía, nunca había preguntado por su bienestar de esta manera. Por eso, Hugo, un poco aturdido, se sintió reacio a dejar que Javier se marchara así sin más.
—Todavía me duele un poco, pequeño. ¿Podrías ayudarme a sentarme allí un momento?
Hugo también valoraba mucho esta oportunidad de convivencia, así que buscó una excusa para que Javier lo ayudara a sentarse un rato.
Javier dudó un momento, preocupado