Lucas no lograba descifrar del todo los pensamientos de Ana, pero como la situación no era urgente, prefirió no entrar en otra discusión con ella y accedió inmediatamente.
—Dependerá de cuándo te convenga, no hay prisa.
—Entonces, gracias.
La actitud de Ana seguía siendo indiferente, pero todos los presentes notaron que su ánimo no estaba bien.
Al ver esto, Javier lanzó una mirada severa a Lucas. Aunque no sabía qué había pasado, estaba seguro de que si mamá estaba triste, debía ser culpa de Luc