Ana escuchó con atención, reflexionando seriamente sobre la investigación del virus. Naturalmente, el conocimiento en el extranjero es más avanzado. Irse podría ofrecer una oportunidad de cambio, pero no quería alejarse de sus dos hijos y de su madre, con quien se había reencontrado después de tanto tiempo.
Pareciendo percibir la indecisión de Ana, Adelina tomó la palabra:
—Ana, no te preocupes, querida. Me encargaré de todo aquí... —Su mirada se desvió hacia los dos pequeños—. En cuanto a Javie