—No nos atrevemos a molestar a la Srta. Ana, eso es algo que usted, Sr. Lucas, nos había instruido especialmente antes.
Los subordinados se miraban entre sí, ninguno se atrevía a provocar la ira de Lucas.
Lucas fruncía el ceño, pensativo. "¿De qué sirve culpar a estas personas? La enfermedad de Ana no se curará simplemente con su reflexión."
—Sean más cuidadosos en el futuro —Dejó caer estas palabras fríamente y Lucas, apresuradamente, llevó a Ana al médico.
El médico, al escuchar que Ana había