Ella había estado tan deseosa de probar su inocencia, pagando un precio incalculable. Sin embargo, ahora, ese hombre le dice con indiferencia que se equivocó, que fue un malentendido.
Ana no sintió alegría en ese primer momento, sino una indescriptible sensación de agravio, por esos insoportables días de sufrimiento y por su madre y sus dos hijos.
En un momento de emoción, Ana perdió el aliento, cubriéndose el pecho y tosiendo sin parar. Tosió tan violentamente que parecía como si fuera a expuls