Capítulo 1173
En la pantalla se veían las piernas de Luella luchando afuera, pero rápidamente alguien la sometió y la llevó consigo.

La furgoneta desapareció a lo lejos. Debido a que era una noche oscura y ventosa, y habían secuestrado a alguien que prácticamente no tenía vida social, no causó revuelo alguno. Era como arrojar una piedra pequeña a un lago, creando ondas temporales que rápidamente volvían a la calma.

Adelina y Sebastián se miraron, sabiendo que algo raro había ocurrido.

—¿Crees que ya lo habrá
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