Ana López estuvo inconsciente durante mucho tiempo antes de despertar lentamente. Al abrir los ojos y ver el entorno completamente desconocido, recordó lo que había sucedido antes de desmayarse.
Al moverse, Ana López sintió que cada centímetro de su cuerpo era como si hubiera sido atropellado por un camión, sin fuerzas y con un dolor insoportable.
No pudo evitar sentir miedo, pensando en el niño en su vientre, preguntándose si estaría afectado.
Al pensar en esto, intentó levantarse rápidamente,