—Estoy bien, saldré en un momento.
Aunque Silvia se sentía inquieta por dentro, reprimió sus pensamientos confusos, abrió la puerta y salió de la habitación empujando su silla de ruedas.
Echó un vistazo y notó que Lucas no la estaba esperando; evidentemente la había dejado allí y se había ido. Silvia no pudo evitar preguntarse: si la persona en la habitación fuera Ana, ¿la actitud de él sería completamente diferente?
No obstante, estas eran fantasías sin sentido. Silvia sólo permitió solo por un