Ana abrió los ojos de par en par, sin creer lo que acababa de escuchar.
Este hombre... realmente estaba haciendo una solicitud tan desquiciada...
Sin embargo, al ver la seriedad en el rostro de Lucas, Ana sabía que no estaba bromeando.
Pero, tatuarse el nombre de un hombre en un lugar tan íntimo tenía un significado que cualquiera podría entender.
Era simplemente una declaración de que ella pertenecía completamente a Lucas, que era una posesión privada de este hombre.
—¿No estás dispuesta? —Luca