Lucas soltó una risa arrogante, y Ana no podía discernir si era desprecio o simple menosprecio. De cualquier forma, la sensación no era precisamente agradable. Aunque llevaba ropa que cubría su cuerpo, se sentía casi como si estuviera desnuda.
—¿Así que te comportas de la misma forma delante de Luella? No me extraña que él se haya convertido en ese patético ser, intentando competir conmigo.
El rostro de Ana se enrojeció. Quería gritar que su relación con Luella siempre había sido inocente y que