—Aunque me mates, no esperes que te suplique.
Ana apretó sus dientes, mirando al hombre frente a ella. ¿Qué se creía él que era ella para hacer que abandonara toda dignidad y le suplicara? Solo si ella estuviera muerta.
Lucas sonrió fríamente.
—Si hablo con la familia de Alejandro sobre tu buena amiga, la que está involucrada en los asuntos de la familia Hernández, sugiriéndote que te enfrentes a ellos, ¿crees que seguirán manteniendo como nuera a alguien sin antecedentes familiares? ¿O preferir