Teresa se puso nerviosa de inmediato. Conocía demasiado bien el carácter de Ana; era una mujer extremadamente dedicada a su trabajo. La posibilidad de que faltara sin una buena razón era casi nula.
La única explicación plausible era que algo le había sucedido a Ana, y ese "algo" debía ser grave.
Lo peor era que el teléfono de Ana no respondía, haciéndolo imposible de localizar. Así que Teresa se obligó a calmarse y llamó a Lucas.
Lucas tendría que saber dónde estaba Ana, y si no lo sabía, segura