—¿Ha pasado algo? —preguntó Ana con delicadeza, y no pudo evitar pensar masoquistamente, "¿Será que la situación de Silvia está mal y eso es lo que le entristece tanto?"
—No, todo está bien.
La voz de Lucas sonaba apagada, así que Ana no indagó más. Ambos sostenían sus teléfonos, escuchando el silencio y la respiración serena del otro. Por un momento, parecía que habían olvidado las discusiones y desacuerdos recientes.
Aunque ninguno habló, ese silencio proporcionó a Ana y Lucas una paz espiritu