Con ese sutil indicio, Isabel entendió todo. Colgó el teléfono y llamó de inmediato a Ana. Ana estaba ensimismada cuando su móvil volvió a sonar; era una llamada de la familia Hernández. Inmediatamente sintió una cierta resistencia. No tenía buenos recuerdos de esa familia y, si podía evitarlo, no quería tener más interacciones con ellos.
Ana silenció el teléfono, ignorando la llamada de Isabel.
Isabel estaba a punto de estallar de rabia y volvió a llamar. Viendo la insistencia del otro lado, A