El hijo de Christian se encontraba por completo feliz de tener esa segunda oportunidad porque no había nada que él deseara más que por fin cumplir la promesa que le había hecho a sus hijos a ese par que no podían dejar de hablar de la boda y de carrozas y trajes de princesas y príncipes
—Así que pensemos en nuestro futuro y en que saliendo de aquí debemos casarnos. Antes que nuestro hijo me quite el privilegio de romper tu vestido de novia— murmuró rozando su nariz con la de Claire — pero antes