Mundo ficciónIniciar sesiónContrataron a una nueva secretaria; era joven, de bello semblante, largas piernas, y una hermosa cadera. Se llamaba Silvia. Comenzó sus días atendiendo las llamadas de los feligreses que querían reunirse con el pastor para que les diera consejería. Anotaba sus nombres en la agenda y programaba las citas. Jaime desde el primer día que la vio se sorprendió por lo bella que era. No podía despegarle el ojo, por primera vez en años sinti&oacu







