235. La Marcha del Lobo Feroz
Stefanos
El paisaje frente a mí parecía salido de una pesadilla que alguien intentó esconder bajo la alfombra.
Ruinas humeantes. Patas cubiertas de sangre. Gritos que aún resonaban de las últimas ejecuciones.
La Eclipse había caído.
El cielo estaba cubierto. El olor a humo aún danzaba en el aire. La sangre se secaba bajo nuestras garras. Y al frente...
La mansión. El castillo de la serpiente. La última guarida de víboras.
Rylan apareció entre los escombros, con la mirada fría de quien sobrevivi