Laila Carter
Maximiliano y yo caminamos hacia la mansión tomados de la mano la luz de la luna alumbraba Nuestro camino y yo no me podía sentir más feliz.
El día había pasado bastante rápido pero tenía que admitir que había sido bastante provechoso para nosotros. Al entrar a la mansión caminamos directamente hacia el comedor moría de hambre supongo que es porque no había almorzado pero había desayunado muy bien y ya casi era hora de la cena, no podía seguir alimentándome de esa manera tenía qu