Alaya Montenegro
Acariciaba su cabello mientras el estaba en la bañera, se veía muy agotado, tenía ojeras poco marcadas pero notables y su piel estaba algo pálida, me preguntó que habrá sucedido mientras estaba secuestrado solo fueron horas no entiendo porque se ve tan demacrado. Tome la esponja negra que era de su uso y la pasé por su cuello y brazos con jabón líquido de durazno, mientras la esponja recorría su cuerpo me encargaba de ver si había alguna herida, aunque ya me sentía mucho más tr