Debía aprender a sobrellevar esa carga.
—Gracias, lo que pasó conmigo desencadenó el nacimiento prematuro de Maco.
—¡No le digas así!, detesto ese diminutivo. —sonríe—. César, con esa obsesión de nombres mal compuesto, así no me guste, prefiero llamarla María Constanza.
—Alejandro tampoco es partidario de ese nombre.
—El nombre de María era regla, y era Constanza o Enriqueta, —solté una carcajada—. No te rías, no hubo manera de convencerlo y como mi madre lo secundaba, ¿te puedes imaginar?, se