19. Tú puedes, Mike
~•⊰ Mike ⊱•~
Sandy encajaba tan bien entre mis brazos. Como si estuviese hecha a mi medida y eso era tan abrumador como fascinante. Le dejé un beso en la coronilla, aprovechando de inhalar el delicioso aroma de su cabello y nos separamos, para decidir qué hacer ahora. Me senté en un sillón frente a la cama, mientras ella observaba todo con curiosidad.
—Es preciosa —dijo, recorriendo la habitación—. ¡Me encanta esto! —exclamó, cuando miró Viena a través del inmenso ventanal que apuntaba hacia el