42. Reconozco mi error
La broma en un principio le había causado gracia pero ya se estaba comenzando a incomodarse, así que se atrevió a ir por el bromista cuando llegó a la entrada no era otro que Decker quién la esperaba, —Hola, estaba esperando a que fueras tu quién me buscara.
—Yo no te he buscado tu eres quién me siguió, ¿Qué haces aquí?
—Quiero hablar contigo.
—Eso no va a pasar, a menos que se trate de algo de trabajo.
—Ese es el motivo por el cuál estamos encerrados aquí, gracias a mis llaves mágicas, pues ha